Deejay Academy: la escuela que ayudó a definir la electrónica colombiana
La historia de la música electrónica en Colombia no se puede contar sin detenerse en ciertos nombres que estuvieron ahí antes de que existiera una escena como tal. Andrés Power, es uno de ellos. No por ruido mediático, sino por permanencia, trabajo y visión. En 2006, esa experiencia acumulada terminó cristalizándose en Deejay Academy, una institución que con los años se convirtió en referencia obligada para DJs y productores del país.

Más que una academia tradicional, Deejay Academy nació como una extensión natural del recorrido de su director. Power venía de los años formativos del movimiento: el hip hop, las tornamesas, las residencias en clubes clave de Bogotá y una transición orgánica hacia el House y el Tech House, géneros con los que terminaría proyectándose internacionalmente. Esa vivencia real de la escena es la que hoy define el enfoque de la escuela.
Desde ahí se entiende su lema, “Cultura Electrónica”, no como una consigna, sino como una postura. En Deejay Academy la formación va más allá de la técnica: se trata de comprender el origen del sonido, el contexto del club, el rol del DJ como curador y la música electrónica como lenguaje cultural en constante evolución.
La academia se distingue por una metodología semi-personalizada, tecnología de alta gama y un cuerpo docente compuesto por DJs y productores activos: artistas que entienden la música no solo desde el aula, sino desde la cabina, el estudio y la industria. El resultado es visible: egresados que hoy participan activamente en la escena local y nacional, y una institución reconocida en múltiples ocasiones como Mejor Academia DJ de Colombia.
El recorrido de Power respalda esa estructura. Más de mil producciones publicadas, presencia en más de 120 sellos internacionales, tracks charteados y apoyados por DJs de primer nivel, y reconocimientos como Mejor DJ Productor del país en 2016 por los CEC y los Colombian Dance Awards. A esto se suma su rol como fundador de Academy Records y Little Insects, sellos que hoy agrupan a cientos de artistas alrededor del mundo.
Lejos de construirse alrededor de una figura individual, Deejay Academy funciona como un ecosistema: un espacio donde la experiencia de su director se traduce en formación, criterio y proyección para nuevas generaciones. En un país donde la electrónica aún se escribe en tiempo real, su mayor aporte no ha sido formar DJs, sino ayudar a construir una cultura que entiende la música electrónica como identidad, oficio y futuro.
